Si no merece un correo a doscientas personas, es un aviso. Mandar correos por todo es la forma más rápida de que dejen de leerlos.
Contéstale, aunque sea para decir que lo miras. Quien escribe y no recibe respuesta no vuelve a escribir, y entonces te enteras de las cosas por el bar.
Si no sale ninguno, casi siempre es la dirección del remitente. Díselo a quien administra la web: hay un aviso en el panel que lo explica y dice dónde se cambia.